Qué pasaría si unos radicales en el País Vasco hubiesen pintado en la fachada de la librería de alguna universidad vasca: “Fuera españolistas de la Universidad”, “Fuera el castellano de la universidad”, “somos vascos no castellanos” (todo esto en euskera, claro)… Quizás habría sido portada de algún periódico de tirada estatal junto a fotografías a todo color y alguna que otra editorial utilizando este hecho contra el proceso de paz.
Y si ese mismo acto hubiese ocurrido en Catalunya? Más de lo mismo, “Los radicales de Esquerra intentan expulsar el castellano de la Universidad”.
Pero algo parecido a lo relatado no ha sucedido ni en Catalunya ni en Euskadi, ha sucedido en la ciudad de València este sábado, cuando unos radicales han realizado este tipo de pintadas en su fachada: “Fora catalanistes” “Fora el català de la Universitat” etc… Y ya es la segunda vez desde que hace unos años fue inaugurada esta librería.

En Valencia acumulamos desde la transición una violencia de “baja intensidad” que algunos llaman “Kale Barraca”, buscando paralelismos con el caso vasco. Paralelismos? Amenazas, destrozos en comercios, pintadas amenazantes, bandera en el ayuntamiento ardiendo, agresiones a militantes y a representantes políticos (todo un alcalde de la Ciudad de Valencia fue agredido), bombas, e incluso un asesinato… y todo esto bajo la más absoluta impunidad de quienes alientan esta violencia y quienes la ejercen.
El debate en este caso, no es ni debe ser la unidad de la lengua, o si la bandera debe llevar azul o no. La cuestión es, simple y llanamente, que la violencia es la máxima anuladora de la libertad, que es a su vez el pilar fundamental de todo sistema democrático que se precie. Con violencia, la calidad de nuestra democracia es peor. Aquí, en el País Vasco, y en la China.
Julio 2, 2006 a las 6:23 pm
Julio 3, 2006 a las 7:58 am
Y si a la violencia le unes la instrumentalización política de la misma, la calidad de la democracia cae en picado. Añádele una pizca de demagogia y otra de doble rasero, aliñado con un poquito de hipocresía, y obtienes un cóctel explosivo, mezcla de impunidad y mala leche.
Me siento estafada.
Julio 3, 2006 a las 7:10 pm
¿De qué hablas? En las Universidades vascas este tipo de cosas no son noticia porque son el pan nuestro de cada día. Lo hipócrita es ocultar eso y no denunciarlo como denuncias estos actos.
La situación en Valencia está a años luz de la falta de libertad que se sufre en el País Vasco.
Julio 5, 2006 a las 11:18 pm
Mentiroso lacayo.
Para empezar, en las Universidades vascas eso ya no pasa.
Pero es que en el País Valenciano ha habido desde la transición hasta muertos y todo. Lo de la Universidad es la punta del iceberg, como dice la primera noticia. Léete lo de la “Kale baraka”. Y esta gentuza ha llegado a amenazar o agredir, como dice ahí a todo un alcalde de Valencia (Ricard Pérez Casado, a quien agredieron en la mal llamada “procesión cívica” del 9 de Octudre por la mañana), y a todo un Presidente de la Generalitat (Josep Lluís Albinyana, a quien le llegaron a poner una bomba casera en su casa).
Y los asesinos y terroristas en nuestro caso son pijetes del centro de la ciudad de Valencia ayudados por sus “señores feudales madrileños”.
La diferencia (terrible) con el caso vasco no es la publicidad, no. Es que en el caso valenciano aún no se ha juzgado en serio ni se ha condenado a ninguno de estos terroristas.
Julio 6, 2006 a las 12:56 am
Nadie va a negar las diferencias entre el caso de Euskadi y el de Valencia, pero yo como valenciano estoy muy enterado de lo que sucede en las universidades vascas, pero dudo que algún vasco sepa el historial de violencia en nuestra tierra (incluso podría decir que la mayoría de valencianos ignoran que esto sucede en la Valencia feliz del PP).
La falta de atención mediática fomenta la impunidad y por lo tanto el miedo de quienes pueden llegar a sufrir este tipo de violencia por no comulgar con las ideas de los agresores.
Septiembre 13, 2006 a las 1:41 pm
Decreto de Nueva Planta aplicado por felipe V a Valencia: · “Considerando aver perdido los reinos de Aragón y de Valencia, y todos sus habitadores por la rebelión que cometieron, faltando enteramente al juramento de fidelidad que me hicieron, como a su legítimo Rei, y Señor, todos los fueros, privilegios, exenciones, y libertades, que gozaban, y que con tal liberal mano se les habían concedido […] i tocándome el dominio absoluto de los referidos reinos de Aragón , i Valencia, pues a la circunstancia de ser comprendidos en los demás, que tan legítimamente posseo en esta Monarquía, se añade ahora la del justo derecho de la conquista, que de ellos han hecho últimamente mis armas con el motivo de su rebelión; y considerando también que uno de los principales atributos de la soberanía es la imposición , y la derogación de leyes […] he juzgado por conveniente así por esto, como por mi deseo de reducir todos mis Reinos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres, y Tribunales, governándose igualmente todos por las leyes de Castilla, tan loables y plausibles en todo el universo, abolir, y derogar enteramente, como desde luego doi por abolidos y derogados todos los referidos fueros, privilegios, práctica y costumbres hasta aquí observadas en los referidos Reinos de Aragón y Valencia, siendo mi voluntad que éstos se reduzcan a las Leyes de Castilla.”